Para qué sirven las tarjetas de presentación y por qué las necesitas en tu empresa

Tarjetas de presentación

Si te estás preguntando para qué sirven las tarjetas de presentación en plena era digital, te adelantamos que siguen siendo una herramienta muy útil y práctica para dar a conocer tu negocio, así que no deberían faltarte. Eso sí, siempre con un buen diseño y adaptadas a los nuevos tiempos.

Qué es una tarjeta de presentación y para qué sirve

Son pequeños trozos de cartón (hoy en día incluso pueden ser de otros materiales) con unas dimensiones estándar de 5 x 9 cm. Lo habitual es intercambiarlas entre profesionales o entre profesional y cliente como forma de establecer una vía de contacto.

Quien ha repartido tarjetas de visita para empresas sabe que la otra parte puede contactar directamente con él o ella si tiene interés en algo de lo que le puede ofrecer. Es una forma común y poco intrusiva de darse a conocer, una excelente herramienta para hacer negocios.

Qué información debe contener

Las tarjetas personales corporativas deben contener el logotipo de la empresa, el nombre de la organización, el nombre y cargo de la persona que entrega la tarjeta, el número de teléfono de contacto y una dirección de correo electrónico.

Con esta información ya es suficiente para que quien tiene la tarjeta pueda contactar con nosotros si lo necesita. No hay que sobrecargar el soporte de datos, porque una tarjeta es pequeña y demasiado contenido puede hacer que se vea poco profesional.

Solo en caso de ser necesario, podríamos añadir la dirección física del negocio y también la dirección web.

Otra opción que se suele usar en las tarjetas para empresa adaptadas a los nuevos tiempos es añadir un código QR. Si quien tiene la tarjeta lo escanea, puede acceder a todos los datos de contacto del emisor o a la web de la empresa.

Cómo preparar tu propia tarjeta de presentación

Ahora que sabemos las tarjetas de presentación para qué sirven es hora de pensar en un buen diseño. Lo primero es elegir el soporte adecuado, en un papel con brillo o con terminación mate. Hay que acertar también con la elección de colores.

En este sentido, es importante tener en cuenta que el diseño de la tarjeta debe ser acorde a la imagen de la marca. Con los mismos colores y tipografía corporativa que se usa en la web y en todas las comunicaciones.

También es necesario seleccionar bien la información que se va a incluir en el soporte y ver la mejor forma de incluirla en el mismo. Una tarjeta bien trabajada captará inmediatamente la atención de quien la recibe. Para ello, debería tener algo que la diferencie del resto. Esto facilitará que la otra parte se acuerde de nosotros y que pueda localizar fácilmente nuestra tarjeta cuando empiece a buscarla.

Una tarjeta representa a nuestro negocio y a nosotros como profesionales, así que debe tener el mejor diseño posible. Dado que hacerlo no es sencillo, lo mejor en muchos casos es dejar esta tarea en manos de especialistas.

Ya has visto para qué sirven las tarjetas de presentación y lo útiles que pueden ser hoy en día si están bien diseñadas, así que no dudes en usarlas para darte a conocer.

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